oraculo

2010-11-17

Un Increíble viaje de poesía por Sudameríca Juan Pamponio en la Cueva del zorro Lima Perú

Juan Pamponio



Un increíble viaje de poesía por Sudamérica




Juan Pomponio era maestro de dibujo y comerciante hasta que un día pateó el tablero para viajar por Sudamérica en micro durante dos años y mostrar su obra como poeta. La maravillosa historia de un hombre que se inventó a sí mismo para dedicar su vida al amor y a la poesía.


¿Es el trabajo el complemento ideal para alcanzar determinados sueños u objetivos en la vida, el que nos garantiza el camino de la felicidad? ¿O será cierto que cuando realmente existe una vocación, la convicción de llevarlo a cabo todo lo supera?

La historia de Juan Pomponio puede ser el espejo de muchísimas historias en aquellas personas que buscan la bisagra para cambiar su vida para siempre, y que día tras día intentan patear el tablero sin saber cómo hacerlo, de liberarse del sistema, de sentirse feliz cuando la creencia personal va de la mano de los ideales, de la pasión que le ponemos a las cosas, de la fe en uno mismo, de los anhelos de concretarlo y de sentirse plenamente realizado.

Nacido en Ranelagh hace 44 años, Juan Pomponio repartía su vida como docente de dibujo plástico en escuelas primarias de Berazategui y también era propietario de dos locales de videoclub. A menudo le dedicaba parte de su tiempo a la poesía y a la escritura, una actividad que descubrió ya en edad adulta (a los 29) pero comenzaba a llenarlo de satisfacción cada vez que unía sus tres sentidos básicos: su mente, su corazón, y su mano derecha para volcar sus sentimientos y su prosa al papel.

El hombre asegura que la crisis de 2002 no fue el principal motivo para girar su vida en 180 grados, sino que se sintió desgastado por el modelo obsoleto del sistema educativo, por la asfixia de los bancos, por las chequeras y las tarjetas de crédito, y por los videoclubs que estaban bien lejos del placer que quería tener.

“Fue una crisis interna, de estar en un trabajo que aborrecía y que no quería hacer. La docencia es una gran pasión pero estuve muy desilusionado con el sistema educativo. Por eso, hace ocho años que no ejerzo. Además el sistema me aplastó y no me daba cuenta. Cuando hice ese clic comprendí que el banco y las tarjetas de crédito me asfixiaron. Era una lucha de todos los días con desesperación por subsistir queriendo progresar a nivel económico”, confiesa Pomponio.

Su trabajo como docente y aquel videoclub eran verdaderos obstáculos en los ideales de Pomponio, mientras sentía con mayor fuerza que su cuerpo era gratamente invadido por las letras.

Hasta que una tarde de 2002, Juan Pomponio no soportó el encierro de su negocio, abandonó el videoclub, dejó la docencia y vendió todo lo que tenía para comenzar su vida de otra manera: recorrer toda Sudamérica en bus y mostrar sus cualidades como poeta.

“No tenía nada planificado en ese momento, y tampoco fue de golpe, todo fue un proceso gradual. Ya estaba cansado y veía que la literatura me llenaba, me producía, me llamaban de lugares, me invitaban a dar charlas, recibía premios literarios. Tenía que tomar una decisión.

Primero dejé el negocio, después vendí el auto, y por último choqué con el sistema educativo, quiero mostrar una revolución del sistema educativo a través de prácticas del silencio, del arte, de la poesía, de la música. Veo que existe otra forma de educar y me cansé de destrozarme contra los molinos educativos, por eso dejé la educación.

Lo que sí me costó fue el amor de los chicos cuando ellos venían a charlar conmigo para que regresara pero ya estaba cansado”, recuerda Pomponio, hijo de padres italianos, el menor de tres hermanos.

Así fue como Pomponio decidió ponerle fin a esa vida que no le llenaba, y se dedicó por completo a la literatura, sin saber cuál era el destino que le deparaba.

En el año 2006, y con algunos ahorros guardados, el poeta de Ranelagh comenzó a planificar su viaje cargado de sueños por Sudamérica durante unos cinco meses. Se contactó con amigos y poetas de la región mediante la organización “Poetas del Mundo”. Contó además con la ayuda de su madre y con la aprobación de su novia de entonces, quienes fueron los principales sostenes de su aventura a lo desconocido.

El maestro y comerciante Juan Pomponio ya estaba muerto. La casa donde vivía con madre, sus amigos, su perro, su barrio y su novia quedaron atrás para comenzar una nueva vida como poeta viajero.

El 8 de febrero de 2007, Pomponio partió desde Retiro hacia Santiago de Chile con algunas de sus pertenencias y con sólo unos 20 ejemplares de “Salvaje”, su primer libro de poemas.

Pomponio se transformó en “Juanito” desde el momento que cruzó la cordillera. Se reunió y vivió hogares de familia, en casas de escritores y poetas que lo esperaban en pueblos de Chile, Ecuador, Perú, Colombia y Venezuela. Participó en charlas en escuelas, festivales, encuentros y eventos literarios; recorrió aldeas, cárceles, atravesó desiertos, estuvo días enteros viajando por caminos de montaña, y hasta ofreció sus libros en los comercios para poder subsistir.

Si bien sus comienzos en Argentina pasaban desapercibidos, Juanito fue recibido como una estrella de la literatura en cada rincón sudamericano que recorría. Su figura cosechaba elogios en los lugares donde asistía: más de 200 personas lo iban a ver en sus presentaciones, dejando huellas en comunidades que le brindaban una cálida bienvenida con pasacalles y alojamiento gratis, además de despertar interés en numerosos medios que lo entrevistaron.

El hombre con alma literaria sentía que era valorado como poeta y por su fascinante viaje por Sudamérica, a contramano de lo que ocurría cuando presentaba su obra en su propia tierra.

“Cuando llegaba me decían ‘¡Llega el poeta!’. Era muy cómico para mí porque esto en Argentina nunca pasaba. También me entrevistaron en radio y en varios periódicos porque les llamaba la atención que viajaba de pueblo en pueblo en bus”, rememora Pomponio.

Cusco, Trujillo, Guayaquil, Nazca, Quito, Ibagué, Villavicencio, Maracaibo, San Cristóbal, entre otros tantos, fueron testigos del recorrido aventurero del poeta Juanito, quien recibía el amor de los pueblos que lo cobijaban.

Sin embargo, no todo fue color de rosa en el viaje de Juanito por Sudamérica. Juanito presenció los más escabrosos actos de corrupción en la frontera, soportó como pudo el miedo a la guerrilla, la amenaza de los militares, los paramilitares en los pueblos y las FARC en Colombia. Sintió en carne propia la brutalidad policial cada vez que era revisado: “ver la estupidez de los hombres de poner una línea imaginaria que no existe y también padecer el maltrato de los gendarmes al revisarte las cosas. Pero no se daban cuenta que el cargamento que llevaba era mucho más poderoso: iba cargado de metáforas, de una revolución desde la paz”, señala el poeta argentino.

Perder todo y volver a vivir


Uno de los mayores momentos de angustia que vivió Juanito ocurrió camino desde Cúcuta hacia la frontera con Venezuela, cuando en plena madrugada se abrió el portaequipajes del ómnibus que lo transportaba. Los 80 libros que llevaba quedaron esparcidos por la carretera al igual que su maleta con todas sus pertenencias. Sólo pudo rescatar un puñado de ejemplares de “Salvaje” mientras que los documentos fueron hallados intactos junto con el bolso de mano.

Cuando la gira por Sudamérica llegaba a su fin, Juanito sólo pensaba en el regreso para reencontrarse con su gente en Buenos Aires. El poeta argentino estaba a punto de pegar la curva cruzando la frontera entre Venezuela y entrar por Brasil -hasta Natal y Recife-, pero sus amigos lo convencieron para quedarse por un tiempo más y así seguir escribiendo su viaje desde las paradisíacas aldeas venezolanas sobre el mar o en la montaña donde él se alojaba, inspirándose con maravillosos paisajes que la naturaleza le entregaba.

En otro de viaje a San Cristóbal, zona de narcos y guerrilleros, Juanito es retenido en un control de rutina. Los policías lo bajan del micro y uno de ellos le sustrae sin eufemismos sus 900 dólares que tenía en su bolsillo.

El amor y la fe después del amor

Desconsolado, el poeta argentino vivía con lo que tenía puesto, al límite, con alguna pequeña ayuda de sus amigos escritores. Hasta que un día suena su celular desde Buenos Aires. Era su novia que lo dejaba para siempre: “se terminó todo. No quiero estar más con vos. Quiero a un hombre normal para mi vida y no a un loco y a un vago”.

“Me dijo de todo. Eso fue un golpe duro para mí porque ella era mi sostén espiritual, mi apoyo, la que estaba de acuerdo con hacer el viaje. Para ella no fue fácil tener a un tipo viajando solo. Pero yo no aguantaba más, me quería ir a mi casa para arreglarme con mi novia. Fue el momento de mayor tristeza del viaje, tuve un quiebre emocional”, indica Pomponio.

Curiosamente, en medio de tanta soledad y en el momento más triste de su aventura, Juanito recibe una de las mayores alegrías de su vida. Una fundación en San Cristóbal decide publicarle 1000 ejemplares de su libro “Fragua Universal”, basado en poemas escritos en Venezuela, y le entregó otros 900 libros de su autoría como regalo.

Desde ese momento, la vida como poeta comenzó a tomar color. Juanito consiguió trabajo en cultura, participó de eventos y lo llamaban para brindar charlas literarias. Y todo a cambio de un salario digno y dinero extra por participar en eventos, incluyendo pasajes y estadía paga. Hasta su madre que tanto lo extrañaba fue a visitarlo a Venezuela para el lanzamiento de lo que fue su primer libro sin poner un centavo de su bolsillo.

“Yo no quería que pasara el tiempo. Disfruté de todo y hasta del dolor también porque sabía que todo lo que me pasaba era parte del viaje porque lo más fácil hubiese sido regresar”, confiesa el poeta argentino.

Su destino ya estaba marcado a fuego: Juanito continuó su vida como escritor viajando por Sudamérica, brindando charlas y conferencias en escuelas y universidades y participando como figura estelar en numerosos festivales.

Pero el tiempo pasaba y el cansancio por recorrer miles de kilómetros en bus ya se notaba. Cerca de cumplir un año viviendo en diferentes pueblos y aldeas venezolanas, Juanito quiso ponerle fin a sus infinitas vivencias en tierras lejanas. Su madre lo convenció para volver en avión y finalmente regresó al país el 11 de enero de 2008, casi dos años después de no pisar el suelo argentino.

Aquel maestro de dibujo y comerciante cambió completamente su vida para dedicar su más profundo amor a esas letras que le hacían cosquillas en su cuerpo. Ahora, cuenta con cuatro libros editados, tiene dos programas de radio y ya está en camino su quinta obra en la que detalla su increíble viaje en bus por Sudamérica que jamás podrá olvidar.

“Cuando uno tiene un sueño de toda la vida y apunta a la reflexión y a la perseverancia, todo funciona de manera perfecta. La fe está dentro de uno, y si la fe es profunda, nada es imposible”, sentencia Juan Pomponio, el hombre que a pura convicción se construyó así mismo. Es Juanito, es el poeta argentino, el denominado “Che Guevara de las Letras” por el pueblo sudamericano.

Links Relacionados

Juan Pomponio Castiglione
Fragua Universal




Sus trabajos y otras actividades



Juan Pomponio tiene cuatro libros de novelas y poesías editados: “Salvaje”, “Fragua Universal”, “Lluvias Torrenciales” y la “Risa de la Hierba”, este último, publicado por la Municipalidad de Berazategui, donde había sido nombrado Ciudadano Ilustre, en 1997.

También es creador de la obra literaria “Lluvias Torrenciales”, con coreografías y puesta en escena de su actual pareja Karina “Mariposa” Roldán.

Además, junto a su novia tiene dos programas culturales en radio: LA MALOKA, jueves de 20:30 a 22:30 en FM Espacio: www.917web.com.ar , y todos los viernes, de 21 a 22 hs por FM. DAKOTA (www.fmdakota.com) junto a Mariposa Roldán. También Pomponio participa de diversas charlas y eventos culturales.



1 comentario:

Juan Pomponio Castiglione dijo...

Gracias mi estimado amigo José por publicar la nota realizada por Maxi Kronenberg. Va un abrazo inmenso de luz desde la primaveral Buenos Aires.

Juan Pomponio