oraculo

2010-02-24

En el País de Gargantúa de Niko Velita, sobre la violencia política que se vivió en el Perú, en la cueva del zorro




En el país de Gargantúa


La violencia política que se vivió en el Perú está poetizada en En el país de Gargantúa de manera satírica, en donde las voces de aquellos protagonistas que nunca tuvieron voz (en la poesía peruana de estas últimas décadas, salvo algunas excepciones) nos muestran con crudeza la crónica de cómo la pólvora estallaba en los distintos rostros de un país que nació fracturado, que nació mudo, que nació jodido. Niko Velita se ha propuesto poner el dedo en los distintos ámbitos en donde brota (desde hace siglos, inagotablemente, renovándose continuamente) la pus de la injusticia, del abuso y del autoritarismo. Más que un homenaje a Rabelais, o una conspiración contra el canon, o un llamado a la solidaridad, el presente libro de poesía es un reclamo antiguo y urgente, es la denuncia de un poeta que ha visto y ha sabido decir lo que se calla a fuerza de miedo. Otros también han visto, nos dice el poeta. Otros han padecido al ver y han querido que se diga a viva voz, con voz de libertad. Otros han vivido en carne propia el terror, pero no lo han podido contar. La poesía, en En el país de Gargantúa, se propone esa tarea.

Miguel Ildefonso



En el país de Gargantúa de Niko Velita Palacín tiene la estructura de un trabajo monográfico que aborda el conflicto armado que se produjo en nuestro país en las últimas décadas. No obstante, el yo poético se expresa desde el sector conformado por los civiles que se vieron, de pronto, entre dos fuegos. Además de tratar temas como el amor, el trabajo, la solidaridad comunal, la familia, entre otros, los poemas de Niko Velita denuncian, principalmente, las tropelías de los militares durante esa época de violencia. Escritos con ciertos rasgos de nuestros huaynos seculares y con el estilo fresco e irónico de la poesía conversacional latinoamericana, estos poemas apuntan hacia la armonía entre el arte comprometido y el talento poético.

Fernando Carrasco Núñez




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