oraculo

2013-04-20

Orlando Ordoñez Santos, LXXV Aniversario de la partida a la eternidad de César Vallejo, desde la cueva del zorro Lima-Perú






 
Orlando ORDÓÑEZ SANTOS. La Florida-Muqui, Jauja, Junín. Cursó estudios en la G.U.E.  “San José” (Jauja) ,“ San Ramón”(Tarma) U.N.E. La Cantuta. Profesor, autor de las siguientes Plaquetas: ARTE POÉTICA (Año XV Nro. 208) JUNCO HERÁLDICO (Año X Nro. 64) NAUTA DE PAPEL (Año VII Nro. 57). “La sutil metáfora de los versos del poeta peruano Orlando Ordoñez Santos, trasmite una especial belleza, pero también encontrados sentimientos que nos invitan a reflexionar no solo sobre las innúmeras  problemáticas sociales y culturales, sino que aprovechando la literatura como una excelente oportunidad de expresarse, el poeta construye con sus sentimientos figuras entorno a la naturaleza, buscando el razonamiento de los “seres pensantes” de este planeta, para que detengan el avance hacia su propia destrucción”.(IMPRESSOR BRAZILIENSE)

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PÉTALO Y AVE

Siendo pájaro
al tercer día
me arrebataron el árbol,
siendo libre
enjaularon mi vuelo.

Teniendo al alcance
la rosa florecida
no pude arrancarla
para ofrecerte aquel ramillete
de aromas que ahora me matan.

Siendo extraño pez
apenas pude remontar
breves cascadas,
estas aletas de nada valen
cuando ellas dicen: no nado.

Viviendo en el vergel silvestre
donde el airampo y cardos
con su belleza embrutecieron
la simetría de los colores, sólo
preferí la flor teñida de hemoglobinas.

Ahora que estos vuelos sienten
crujir sus achaques y desmembración
sola la otoñal cucarda cura
estas dolencias añejas sumergidas
en el extenso océano de los olvidos.




VALLEJO PERENNE

Y el canto al miliciano
no pudo detenerse ni cuando la muerte
 convertido en mundo discordante,
más certeras sus razones están levando
tan altos sus preludios del rescate al pan.

Qué importan los impostores enlodándose
al intentar descubrir tristeza sumisa
dentro sus versos, cuando cada vez
nítida y saeta su concepción abraza al orbe,
ama sin pasiones, rescatando la raíz humana.

Tu alfabeto de junco y montaña
nada cuenta con el estereotipo medieval
de rendir vasallaje a la nada, tus huesos
exactos en su engranaje hacen crujir
a los pies de barro del egoísmo e indolencia.

Siendo pocos en la senda bordado de recodos
momentáneos no ceja un instante la lucidez
del fuego devorando tanta fanfarria,
mimetizando a los arlequines de turno, pronto
ya, la palmada sobre el hombro, los despertarán.

Y el canto del universo o sones de sus golpes
retumbando están, con el eco tierno del rodar,
los dados enfurecidos cual piedra blanca
y negra retornarán declamando que ya
no es posible esperar tanto y tanto al capulí escarlata.



 
LOS AZARES DE LA VIDA
La noche caída viaja despejada, estoica
dentro la inmensidad oceánica mientras
el llanto contenido a las puertas
de la oscuridad desconsolada
apuran a no caerse.

Al lado izquierdo de la vera múltiple
de los ojos en esas playas solas
está percudiendo sus alas
la gaviota de nieve
ilusamente.

Mientras lento
a escondidas, camuflada
acaricia a sus plumas, el albatros
que pronto distancias abatirá como si fuera
bocados de almendra o alpiste amargo.

Ya medianoche sorda
apenas lento el músculo palpita
quién sabe si los ocasos también agonizan
el mismo instante que enigmática metamorfosis
se niega a seguir prolongando el éxtasis tan efímero.

Son cosillas
Menudas, sin
valor, jactancias
que a veces
matan al azar.





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