oraculo

2011-07-20

Angustias de un verso, Moshenga Cabanillas Pérez, Julio 2011, en la cueva del zorro Lima Perú

Como empezar de la nada
Versos aromáticos que resulten púrpuras
Que destrocen el sigilo incoherente Con el caudal de la noche
Y que escriban en las pupilas de los mares
La tinta adherida de los murales
Que nacieron del odre De letras Y tímpanos de resaca
Antes que ensordezca la existencia Del espanto de este mundo
Para volverse más añeja.

¡Poesía!

Como elevar las burbujas de las diosas profundas
En esencia de cortezas y almíbar
Si me atrapa el ayuno de tus hostias
Los símbolos cuneiformes del silencio
Aplastándome Hasta volverme Amasijo y fango.

¡Poesía!

Como Le digo al cartero del abismo Que reparte los glifos rupestres
Las elegías de los siglos en cada ruleta del camino
Donde se sofoca el tiempo enardecido
Volviéndome tatuaje de granito
Novicio e incendio de poeta.

¡Poesía!

Como De un testamento sonámbulo
Que despierta del aullido de un cura pétreo
Que sentencia idos que atrapan dilemas Tan sólo por su nimbo
Marcan la sentencia y el mito…

Porque se me escapa el verso adicto y epiléptico de mis sueños fieros
Al vestirse de luto en el velo de este tránsito Dejando en el papel nupcial El calor abstracto
Los Signos de la expiación Que laten en las rocas Con alma anafiláctica
Con calma vehemente de un día en que volví a navegar
La angustia dogmática Clavada en la duda
Para poder invocar

Que es Poesía…

Y respondo
Es la angustia de un verso
Que busca en el absurdo

Su propia contemplación.

De poeticas. Lima, Abril 2011


MATICES Y TEMORES

Escribo porque tengo a la incertidumbre
Porque al vivir temo a la nada
Un abanico de sospechas
Un núcleo/
De aleatorias brechas
Y que tormentos
Dejan en mis pensamientos inertes
Un vacio /
Que desvanece la inmortalidad.

Intento la vida

Socavo la muerte
Más al no forzarlo
Musito la noche de impaciencia
Que un infinito de larvas

Reflejan en esta loza

Símbolos /
Negados en el sacrificio.

Veo en la muerte
La expansión de mi alma
El surgimiento de este mundo/
En otro estado

Un rencor corporal
De matices fúnebres

En una tumba imperfecta
Que no se puede alojar.

El tiempo irreal
La catarata de los sentidos
Sabe y no sabe /
De la inmensidad de un latido
De la carencia o la abundancia del pensamiento
Que buscan guarecerse y evadir

El fin de la historia/
La leyenda del hombre
Sabe de la vida
Y del silencio de la muerte
Sabe que hay algo y no más bien nada.
Y también sabe que no hay nada dentro de este orgásmico firmamento
Por eso nos arrastra
Y con ella mi zozobra
Y con ella mis palabras
Porque en mis dudas /

No quepan ya amores ni venganzas ni vergüenzas que parodiar
Y otroras de respuestas inconclusas
Más sólo intentos de Abdicar en mis memorias
Coronando a la muerte
Con sus vientos de rapiña
Con las aves de la angustia
Al perderse la existencia.
La búsqueda del origen
La fuente de la vida
Olvidando

El tránsito de un afecto
Elevando
Las velas de la muerte
En un próximo despertar.
Es hora de lavarme el rostro para dejar de vomitar.


CAMINOS

He quedado ajeno de esta sombra que se incendia

Que se consume en los maderos del carril que recorre los campos elíseos del calor de tu sed
Es que evaden de los mares este muelle abarrotado de gaviotas que me insultan tu voz
Que me tuercen la visión con la asfixia de tus adiós.

Dejo esta huella siendo las nueve menos el cuarto de esta botella que aplaza los pasajes de este navío divagante en tu cristal de azucenas

Y como novio de esta luciérnaga que acompaña la corriente de esta camisa teñida de tu calor, sepulta la nieve del polo sur de tus uñas mal cortadas Descoloridas
Que atestiguan los garabatos de mis cabellos blancos y de este abandono moral.

Hoy he cumplido Los ochenta años de esta latitud que siempre quise alcanzar
Me he dejado llevar por los sueños indescriptibles de tu alma para decir tan solo una vez más
Un Silencio a la multitud.
He terminado de lavar mis palabras y dejando de recordar mis sueños,
pienso en ti camino de espinas,
cuestas de ebrias esperanzas por donde rodé mis únicas monedas,
pensando acuñarlas dentro de las limosnas para pedirte perdón.


DISCÚLPAME FACUNDO

Facundo
Te vi por la calle con tu guitarra de bosques
Con tu barba teñida de copos de nieve y conciertos
Y sé que conmovido en tu catarata de cantos quebrantando mi alma
Pueda redimirme el no haberte dedicado nada
Sino en este homenaje de hojas que como traviesas melodías
Aplauden esta tu travesía por la vida y la muestra de tu voz.


Sé que como bardos los dolores aquejan el alma
El no haberte dedicado algún verso
Sino cuando nos dejaste el encargo del trovador y poeta
Con tu ejemplo del rasgo americano.

Y contigo reverdece
La libertad de tu voz de plata
Los ritmos entonados de ocasiones tibias y de gran aliento
Que ardiendo como espumas entonadas
Tocan el pecho rocoso dando esperanza a la gente.

Los hombres buenos como tú
Viven en el coposo edén de los andes

Son de Selvas fundidas del espacioso pacifico
Y del tormentoso atlántico.

Son con tu voz de Antártida
La ruptura de fronteras
Que el libertador presagia
La voz pronunciada que revela
La emancipación del olvido en tus letras.

Oh Facundo Cabral.

Hasta Siempre

Dedicado para tí, sin ser de aquí sin ser de allá.




© Moshenga Cabanillas Pérez, Julio 2011

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