oraculo

2010-06-17

poesía nauta de papel,año 4 numero 27, Orlando Ordoñez Santos en la cueva del zorro





CASI REDONDILLA Y OCTAVILLAS



No fue fácil llevarte


tanto tiempo y aparte


en la penumbra ajena del arte


junto al palpitar, sin poder dejarte.



Mascaradas


y esquivas marionetas


a diario tras lo matemático


de un universo enigmático


donde sólo valía


estar postrado a la plusvalía


y a los vaivenes


de los desdenes.



No fue fácil


nombrarte


con la misma dulzura,


al mismo instante


que, cuando distante


con mayor mesura


sin cómo olvidarte,


seguías piadosa y grácil.





.



DE ORONDO POCO



Los estambres del aguacero


se fueron a refugiar dentro


la fresca sombra del eucalipto.



La pena equivocada puso


el pecho, junto a mi lado,


su bastón de viejo camino.



El difuso batallar quedó


olvidado junto al soñar violento


con su corva dubitativo, cansado.



El plexo agujereado


apenas pudo callar su lloro


al saber del esternón crucificado.



La última vez que equivocado


pude desenterrar todo tu desencanto


fue suficiente para ocultar la o


del abandono


y del pordiosero.




.



RAZONES DEL LODO



Sin razón alguna al filo


del abismo se puso al borde


dubitativo, el siguiente paso.



Bastó un simple parpadear


para quedar a merced del vacío


dominio absoluto de los alados.



Sin embargo fue extenso


la travesía gravitacional


cual gajo desgarrado por un hachazo.



En el fragor de levitación


fueron en caravana desfilando


todas las secuelas de la existencia.



Fue allí donde con única nitidez


comprobé que ocupas un lugar


tan impenetrable, tan soberana.



Por estas y otras razones halladas


lo que creí haber perdido decidí


suspender la caída a medio abismo.



Ahora sin rasguño alguno


meciéndome en el salvaje mar


donde las adversidades naufragan, vuelvo.



Vuelvo tan simple e inofensivo


a saber por qué los rigores del vacío


'algunas veces prefieren enlodarme.






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