oraculo

2010-02-24

Arte Poética de orlando ordoñez, Galeria de Poeta Invitados Petroní Gutiérrez Rivera, en la cueva del zorro Lima Perú.





AÑO: XII 171 ORLANDO ORDÓÑEZ
SANTOS

Telf.: 6244484

E-mail: artepoetica_2000@hotmail.com
945871221 oordonezsantos@


GALERIA DE POETAS INVITADOS:

Petroni GUTIÉRREZ RIVERA. Jauja (Acolla)

COLORES DEL VIENTO

Llegar, venir rodando

Nos hicieron venir rodando
como piedras arrastradas
por turbias aguas
de un profundo río

/ llegamos
a sembrar en los desiertos
nuestra verde hierba buena
que germinó regada por el llanto

/ dejamos nuestras travesuras
sin huaynos cortaron
nuestro monte
que retoña en el desierto.

.

TÉMPANO

Te fuiste sin aviso alguno,

sólo quedan ahora

siluetas desnudas

sin la albura grácil

que iluminaba la cana beldad

de tu alma geológica e infantil.

Ya no está la cúspide señera

¿dónde derretidas habrían

desbarrancado su picacho esbelto?

ya nada puede explicar

cómo cada copo de nieve

fue irremediable esfumándose.

Ahora, qué esperar entre solitarias

y mudas montañas vagando a la deriva

dentro los fantasmales témpanos

golpeándose sin consuelo

en cada orilla humana donde

tampoco existe ya razón de vida.

.

AMNESIA

Herrumbre teñido de olvido,

cansancio ululante de olvido,

amores destejidos de olvido,

¿por qué no olvidan

poco a poquito?

a la herrumbre del cansancio

que ya no son amores verdaderos.

De igual forma las ansias

teñidas con ululantes

lamentos terminarán

destejidas en el mismo

cráter del olvido..

.

LA TORRE SILENCIOSA

Otra vez

por tan sólo una vez al año

el cuadrante de La Florida afligida

de cardiopatía emocional

se enreda entre serpentinas y árboles,

árboles multicolores, lejanos, plantados

todos a la voz del ¡tres! gruñente, bronco

del único Sindicato en el mundo

que talan y vuelven a dejarlo en pie.

Luego, otra vez danzando con hachazos

derribarlo definitivamente al árbol,

árbol bendito del paraíso donde

algún día bajo su sombra la palabra

y la pasión fecundaron y poblaron la tierra.

Más, como otero o heraldo

dentro de aquella torre vacía de campanas

cobra de su fantasmal existencia

una rara belleza universal, filosofal,

porque en sus graderías, adobe sobre adobe

masculla dolorosa el eco del infinito campanero

que sembraba junto a los vientos

su grito liberado anunciaba la llegada

de los aguaceros a fructificar la guinda y el yalán

de Chacuasshanto , mientras ahora

extraños forasteros llegados desde Lurigancho

de allá cerca al cerro San Pablo

afilan sus gargantas de lúpulo y ellas,

ellas con sus blancos fustanes arrebolan

a los horizontes embriagando de belleza

al mapamundi delirante y muquina.

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